martes, 26 de julio de 2011

Nightfall in Middle Earth (1998), obra maestra conceptual


AÑO: 1998
ESTILO: Power metal

Después de publicar una obra maestra como es Imaginations from the other side (1995) el grupo alemán de power metal por excelencia tenía muy complicado superar o al menos igualar el listón alcanzado con aquel trabajo, y más teniendo en cuenta la competencia que imperaba en esos años en los que empezaba a extenderse el nuevo género metalero del doble bombo y los temas épicos. Pero tres años después lo consiguieron, pues Nightfall in Middle Earth (1998) es por lo menos del nivel del anterior y aclamado disco del grupo. Un trabajo que serviría perfectamente para definir lo que es un disco conceptual, ya que está totalmente inspirado por la obra de Tolkien 'The silmarillion' , el cual narra los principios de la Tierra Media y de todo ese mundillo, escenario también de la mucho más conocida historia de 'El señor de los anillos'. Prueba de ello, además de la portada (muy del estilo Blind Guardian), es el hecho de que 11 de las 22 pistas, son interludios o diálogos que recrean acontecimientos de la obra antes mencionada, y que obviaremos debido a su complejidad. Quizás este caracter tan conceptual del disco, haga que a los menos interesados en las letras o temática de los discos, se les haga un poco cuesta arriba. Pero las canciones seguro que no decepcionan a los seguidores del power metal.

Sin duda las highlights del disco son:

-Into the storm: uno de los temas más 'heavys'. Veloz y cañera, una canción arrolladora de principio a fin. Estribillo coreable, y un trabajo de guitarras excepcional, como en todo el disco.

-Nightfall: de caracter mucho más folk y con un Hansi mostrando sus diferentes registros, el tema va de menos a más hasta estallar en un estribillo melódico con grandes coros. Temazo.

-The curse of Feanor: aquí el que destaca es Stauch a la batería. Sonido atronador, producción brutal y una majestuosidad que pocos grupos consiguen. Uno de los mejores temas de la discografía de los teutones.

-Blood tears: comienzo lento y melancólico con electroacústicas de fondo que se rompe radicalmente en un ritmo mucho más metalero y frenético. Grandes cambios de ritmo para este tema en el que la banda muestra su potencial y el gran momento que vivían, tanto en composición como producción.

-Mirror mirror: un himno del metal. Quizás la canción power por excelencia; epicidad al límite en este tema en el que destacan los coros y sobretodo un trabajo de guitarras casi inhumano. Brutal.

-Thorn: medio tiempo de más de 6 minutos en el que vuelven a destacar los coros, especialmente en el estribillo, y los riffs atronadores que marcan el tempo del tema.

-The Eldar: balada melancólica a piano, en la que Hansi muestra su versatilidad. Un tema muy diferente al resto, pero que no desentona para nada en el conjunto.


En conclusión, sobresaliente trabajo, de un mérito enorme, y de una originalidad y complejidad indiscutibles. Una de las obras cumbres del power metal.

sábado, 23 de julio de 2011

Destroyer (1976), en la cima del mundo



AÑO: 1976
ESTILO: Hard Rock

Después de un inmenso debut, dos discos con grandes temas pero con producciones mejorables, y un directo polémico, pero igualmente espectacular, los Kiss se desmarcaron definitivamente con este disco en 1976. Porque Destroyer lo tiene todo, y es sin duda uno de los mejores trabajos del grupo más espectacular que ha visto este mundo; y con la discografía de estas leyendas del rock eso es mucho decir. En este disco encontramos una continuación del rock de los tres anteriores, pero con una producción de mucho mayor nivel (a cargo de Bob Ezrin) y mejores composiciones. Todo brilla aquí; incluso los temas con Simmons a las voces... hasta parece que cante bien y todo.

Lo primero que llama la atención del Destroyer, es su portada, mítica ya; sin duda el primer gran acierto. Y en lo estrictamente musical, nueve canciones, a cada cual mejor. Nueve temas con vida propia a los que no les falta ni les sobra nada. Que mejor forma de abrir un disco que con 'Detroit rock city', uno de los temas insignia de la banda, que no puede faltar en ningún concierto o recopilatorio; grandes riffs y un estribillo memorable. Un comienzo espectacular para los reyes de la noche, porque 'Detroit rock city' deja paso sin pausa alguna a 'King of the night time world'... otra vez Stanley a las voces para este tema fiestero, corto pero intenso. La tecera canción, 'God of thunder' es de ritmo más lento y pesado, otro clásico de Kiss, interpretado por Simmons, y de un corte muy metalero. Un tema avanzado a su época.

Grandes expectativas. Eso es lo que produce el principio de 'Great expectations', con ese comienzo melódico que si has crecido con esta música te emociona cuando la vuelves a escuchar después de un tiempo sin hacerlo. Gran papel otra vez del Demonio a las voces. Con 'Flaming youth' vuelven los Kiss fiesteros; pocos temas pueden generar el buen rollo que nos brinda este temazo. Superada la mitad del disco, y siguen sonando grandes canciones: 'Sweet pain', de las más flojitas, pero es que aún así es genial, otra vez buenrollismo a tope con este tema de estribillo muy pegadizo; 'Shout it out loud', un verdadero himno de la banda, al igual que 'Rock N Roll all nite', corta pero intensa, divertida, adictiva... lo dicho: un himno rockero.

Ya lo habíamos dicho antes, Destroyer lo tiene todo, y la balada de turno no podía faltar. Peter Criss interpreta quizás la balada por excelencia de Kiss: 'Beth'. Melancólica y perfecta; solo la voz de Criss, el piano y una pequeña orquesta de cuerda para un tema muy diferente a lo que la banda había mostrado hasta el momento... otro gran acierto, pues el tema tuvo bastante éxito, y gracias a su sencillez el Gato podía interpretarlo aceptablemente hasta borracho en los conciertos. Para cerrar disco, 'Do you love me?', otro excelente tema rockero con un riff hard rockero a cargo de Frehley.

Un disco redondo, mítico y sobretodo especial. El sonido que se consiguió en este trabajo es único, y le da un toque mágico a todas y cada una de las canciones que lo componen. Por eso, estamos hablando sin duda de un clásico del rock en general, y un disco de cabecera para todos aquellos que crecieron con él... ya fuera en la época dorada de Kiss, o actualmente, porque Kiss son especiales, y si algo no les faltará nunca, además de dinero, son fans en cada generación. OBRA MAESTRA

jueves, 21 de julio de 2011

Carta de una desconocida (1948)



Viena, 1900. Stefan Brand, un famoso pianista, recibe una carta de una mujer con la que mantuvo, en el pasado, una relación amorosa que ya no recuerda. Lisa es para él una desconocida, alguien que ha pasado por su vida sin dejar huella. Y, sin embargo, ella sigue apasionadamente enamorada de aquel joven músico que conoció cuando era todavía una adolescente.

País: USA
Director: Max Ophüls

Con una carta de alguien ya enterrado en la memoria; así comienza esta maravillosa película. Un drama de los que ya no se hacen... una historia de amor inolvidable, directa al corazón. Cruel, pero hermosa a la vez; y eso es lo que la hace tan especial.

Eso, y las geniales actuaciones de los dos protagonistas, por supuesto; Louis Jourdan en su papel de vividor despreocupado, y la bella y deslumbrante Joan Fontaine, que borda su actuación, desde la adolescente tímida hasta la mujer elegante y sofisticada, atrapada en sus recuerdos. Por otra parte la acertada música y la genial ambientación, crean el escenario perfecto para esta historia. Es un placer poder ver la Viena de principios del siglo pasado, con sus calles empedradas transitadas por caballos y carruajes, los parques nevados, y los diferentes establecimientos y localizaciones por los que va transcurriendo la historia, llenos de detalles. Por otra parte, el cuidado vestuario de la época, también perfectamente representado.

Sin duda un film para el recuerdo, conmovedor, y con un final magistral. Obra maestra.

miércoles, 20 de julio de 2011

Assault attack (1982), un clasicazo



AÑO: 1982
ESTILO: Hard Rock

Tercer disco del grupo del guitarrista alemán, esta vez con el gran Bonnet a la voz. Después de dos grandes trabajos, es en este disco donde el grupo alcanza su máximo nivel, con un inspiradísimo Schenker, y un Graham Bonnet imbatible, quizás en su mejor estado de forma. Ahí están como prueba 'Assault attack', 'Rock you to the ground' o 'Samurai', en los que Bonnet hace gala de su potente voz, y Schenker de variados riffs y solos de guitarra, en una mezcla explosiva en la frontera entre el hard rock y el heavy metal.

De corte más melódico, 'Dancer' o 'Broken promises', la primera con un estribillo muy pegadizo y la otra con un ritmo más lento y con uno de los mejores solos de Schenker; sin duda grandes temas. Otra de las joyas de esta obra magna es 'Desert song', también menos 'metalera' que otras canciones del disco, pero igualmente sublime, con uno de los riffs más míticos del alemán. Para terminar: 'Ulcer', temazo instrumental en el que se da una lección de buen guitarreo hard rockero.

El dúo Schenker-Bonnet solo nos dejó este trabajo, pero... ¿para qué más? Un jodido clásico.

jueves, 14 de julio de 2011

Chicago - 19 (1988); AOR de bandera



AÑO: 1988
ESTILO: AOR

Consolidados ya como una de las más grandes bandas americanas, con una prolífica y exitosa discografía abarcando jazz y rock a partes iguales, y habiendo conseguido un estilo propio y característico, Chicago se abonó al soft rock y se acomodó durante los 80's en el AOR más comercial, rozando el Westcoast por momentos, para decepción de muchos de sus antiguos seguidores. En 1988, con Peter Cetera haciendo carrera en solitario, pero con unos talentosos Jason Scheff y Bill Champlin, Chicago publicó '19', para fortuna de los fans de la etapa más AOR del grupo, que ya se había consolidado con el anterior album de la banda (18). 19 no obtuvo ni el éxito ni el reconocimiento de los primeros discos del grupo, pero no deja de ser para muchos, sobretdo amantes del rock melódico y del AOR, un disco redondo, lleno de temas de bella factura y con una producción excelente a cargo de Ron Nevison (quién también produjo el posterior Twenty 1) y Chas Sandford (I-Ten).

Sin duda el disco no tiene desperdicio alguno: diez temas de AOR de auténtico lujo, pero con ese inconfundible sonido a Chicago, pues saxofón y trompetas tienen un papel importante durante toda la obra. Quizás para algunos haya exceso de baladas, pero casi todas son power ballads ejecutadas magistralmente para darles esa intensidad y sentimiento gracias a las interpretaciones de Scheff y Champlin y la inestimable colaboración de Dann Huff a las guitarras. También cobran protagonismo los teclados, que acercan al grupo a un sonido todavía más AOR, presente en practicamente todas las canciones.

Es el caso de ''Heart in pieces'', una magnífica versión del tema original de Tim Feehan de su disco Full contact publicado un año antes; inicio a capella, estribillo muy pegadizo y protagonismo de los teclados con las trompetas de fondo. A continuación, primera balada del disco, ''I Don't Wanna Live Without Your Love'', enorme tema a cargo de Diane Warren que va subiendo de ntensidad hasta estallar con el solo de guitarra: una de las mejores baladas de los 80's. Quizás la canción de menor calidad sea la tercera: ''I stand up'', un tema con ritmo, que casi pasaría por Hi-Tech y que desentona un poco en comparación con las demás. Sin embargo, el nivel de las dos primeras se recupera con grandiosas baladas como ''We Can Last Forever'' y la maravillosa y emotiva ''What Kind Of Man Would I Be?''.

Entre ambas, encontramos la pegadiza y elegante ''Come In From The Night'', y el gran éxito del álbum: ''Look away'', dulces teclados y perfectos coros para todo un clásico aorero que llegó al número uno en USA. En esa misma línea melódica se encuentra ''Runaround'', un soberbio medio tiempo en el que la trompeta y el trombón pierden protagonismo y se camuflan entre guitarras y teclados. 'You're not alone'' es tal vez el mejor tema de este trabajo; estribillo demoledor y una interpretación colosal de Champlin, redondeados con un desgarrador solo de guitarra. Cierra ''Victorious'', un lento de mucha calidad que puede recordar a Toto por momentos.

Está claro que con 19, Chicago no nos descubrieron nada nuevo ni innovador como hicieran a principios de los 70's; pero no por ello deja de ser un disco repleto de temas perfectos e inolvidables dentro del rock más melódico, y todo un clásico del género, que al menos un servidor da el lugar que cree que le corresponde: el de obra maestra.


martes, 12 de julio de 2011

Defenders of the faith (1984), uno de los mejores discos de los Judas


AÑO: 1984
ESTILO: Heavy metal

La pequeña isla de Ibiza, famosa sobretodo por ser el destino preferido por muchos para pasar un verano de lo más fiestero, es también el lugar donde se empezó a gestar este Defenders of the faith, pues en esta ciudad fue grabado el que es sin duda uno de los mejores discos de heavy metal de los 80's. Siguiendo el camino que venían trazando con Screaming for vengeance, este disco define perfectamente a los Judas ochenteros. Heavy Metal en estado puro, temas veloces y cañeros, riffs machacones, afilados solos de guitarra, y por supuesto, el Metal God en uno de sus mejores momentos y haciendo gala de esos agudos imposibles que encontrarían su cénit en el Painkiller. El comienzo con 'Freewheel burning' y 'Jawbreaker' lo confirma; temazos arrolladores para ir abriendo boca. 'Rock hard ride free' por su parte destaca por ese estribillo tan coreable, que hace de este tema todo un himno metalero. Quizás el mejor tema del disco viene a continuación: 'The sentinel', totalmente 'made in' Judas, esta canción nos recuerda todavía más que las anteriores al sonido del 'Screaming...'. Después de este inicio sobresaliente llegan dos temas cortados por el mismo patrón: un estribillo muy pegadizo y un caracter quizás algo más accesible, por decirlo de alguna manera: 'Love bites' y 'Eat my alive'. Para destacar un último tema: 'Some Heads Are Gonna Roll', con un ritmo más desacelerado pero conservando toda la fuerza y el caracter metalero que tan bien imprimen los Judas a las canciones de todo el album. Sin duda una continuación impecable del mítico Screaming for vengeance, quizás menos recordado que aquel album, o que el British Steel o el Painkiller, pero no por ello menos bueno. DISCAZO.

domingo, 10 de julio de 2011

Arc of the dawn (2009), un disco a reivindicar

AÑO: 2009
ESTILO: AOR


Dare consolidaron un estilo propio que venía gestándose desde el Calm before the storm con el Belief, donde consiguieron un rock melódico con influencias celtas practicamente único. Después de eso 'Beneath the shining water' y este 'Arc of the dawn' han seguido el mismo camino, con un resultado siempre excepcional. Para algunos quizás pequen de repetitivos, pero siendo un estilo tan personal y difícil de encontrar en otro grupo, bienvenidos sean nuevos trabajos de Wharton y su banda, y más si son de la calidad de este trabajo. Infravalorado por contener 4 versiones, el disco es una gozada y contiene auténticas joyas que ya pueden figurar entre las mejores de su discografía... como 'Still waiting' o 'Shelter in the storm'. 'Dublin' y 'Follow the river' son temas algo más animados y de corte más rockero; a destacar tanto aquí como en el resto del disco, el trabajo de Richard Dews a las guitarras... solos muy inspirados y un sonido muy limpio. Las dos nuevas versiones de los clásicos del Out of the silence son impresionantes, especialmente la de King of spades, que para mi gusto mejora incluso la original, con la inclusión de flautas que hacen más estremecedor si cabe esta balada. Las otras dos versiones no se quedan atrás; 'Emerald' es sublime y tiene un solo de guitarra que pone los pelos de punta; 'The flame' por su parte, a diferencia de Emerald, es una versión practicamente calcada, tanto en tempo como instrumentación, y también está muy conseguida... es interesante escuchar este tema (una de las mejores baladas de los 80's) interpretada por Darren, quien tiene un registro muy diferente al de R. Zander. El disco cierra con tres temas también sobresalientes, especialmente el lento 'Circles' interpretado majestuosamente por Wharton. Puede que sea más de lo que nos ofrecieron con los dos anteriores discos, pero cuando se trata de algo tan especial, único y de tanta calidad como la música de Dare, bienvenido sea. DISCAZO.

miércoles, 6 de julio de 2011

Bat out of hell (1977), un debut para la historia


AÑO: 1977
ESTILO: Rock

Hoy quería hablar de este debut... los hay que rápido quedan olvidados, otros que se quedan como primer y último disco del grupo, y algunos que dejan tan alto el listón que jamás son superados. Puede ser este último el caso de Bat out of hell, aunque claro, es difícil de decir, pues el cacho carne tiene otros grandes discos. Pero este tiene algo especial; temas inolvidables que se han hecho un hueco importante en la historia del rock, en forma de un album que ya es uno de los más vendidos jamás. La dupla formada por Meat Loaf y Jim Steinman alcanza en este disco su cenit, por una parte con canciones llenas de potentes descargas de rock, y por otra con baladas tristes e interpretadas con el máximo sentimiento, como debe ser. De esta factura nos encontramos tres en este Bat out of hell:

-Heaven can wait: Lenta, solo Meat Loaf, el piano, y suaves coros de fondo; con eso basta. La perfección de la sencillez, para un tema perfecto. Espectacular.

-Two out of three ain't bad: Impresionante, increíble, una delicia para los sentidos. Una historia triste, de desamores, de confesiones, dura, pero maravillosa. Algo más de cinco minutos que nos servirían para definir lo que es una balada de verdad.

-For crying out loud: Para cerrar el disco con un inmejorable sabor de boca. Otra balada que empieza triste, meláncolica, pero que estalla a mitad de tema y sube de intensidad con Meat Loaf dándolo todo. Imperdible.


Sin duda los otros dos grandes temas del album son el primero, que da nombre al disco y Paradise by the dashboard light. Bat out of hell es quizás la más cañera de todas; partes muy rockeras con otras más sinfónicas se unen para este tema de casi 10 minutos de duración, en el que Meat Loaf hace gala del chorro de voz que posee. 'Paradise by the dashboard light' por su parte es quizás una de las mejores canciones de los 70's; dividida en tres partes perfectamente unidas, Meat Loaf comparte protagonismo con Ellen Folley en un dueto arrollador y muy rock 'n' rollero.

Año del Señor 1977; veía la luz Animals de los Floyd; debutaban Cheap Trick y The clash, los Kiss seguían a lo suyo sacando más de un disco por año... y Meat Loaf entraba a escena con un disco para la historia. Imprescindible.